Jillyan Adams

Antes de conocer Afirmación, sentía que no podía tomar la decisión de qué hacer con mi nueva sexualidad: podía tanto estar en una capilla ocultando la relación que tenía con mi prometida (no demostrando ningún afecto, ni hablar de nuestra relación) o podía dejar la Iglesia totalmente… Cuando encontré Afirmación descubrí que podía ser yo misma, totalmente, hablar y actuar sobre mi relación sin vergüenza, y todavía hablar de temas de la Iglesia y mi propio testimonio sin sentir como si estuviera contradiciéndome de algún modo. Ha sido un motivo de gran confort haber conectado con personas de toda América y el mundo que han experimentado los mismos desafíos que he tenido para conciliar mi identidad tanto como una mujer homosexual y mormona. Más que nada saber que no estoy sola, tener un lugar donde desarrollarme, aprender y conocerme a mí misma y a mi testimonio, ha sido nada sino una bendición enviada de Dios y siempre estaré complacida  y agradecida que encontré Afirmación.

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