«Sé que Dios vive. Sé que la Iglesia es verdadera»

Por John Gustav-Wrathall

La semana pasada estuve en la Ciudad de México para otra conferencia regional de Afirmación. Tal como la conferencia pasada de febrero de este año en la Ciudad de México, esta conferencia fue inexcusablemente espiritual, con un fuerte enfoque en la aplicación de los principios SUD en nuestras vidas como personas L, G, B, o T. Sabiendo esto, fue una gran motivación personal para dedicar preciado tiempo y recursos financieros para hacer un segundo viaje a México en el año. Siento que hay mucho que podemos aprender de nuestros hermanos y hermanas en México.

Y no es que la conferencia consistiera únicamente en actividades espirituales. El sábado por la tarde participé en la que posiblemente haya sido la fiesta más divertida de mi vida. A medida que el baile comenzó al ritmo de salsa, algunos de los matrimonios adultos, padres mormones devotos de los chicos gays, abrieron el camino a la pista de baile seguidos de algunos de los participantes de la conferencia. La pista pronto se llenó de parejas del mismo sexo y también parejas del sexo opuesto. Sentí un deseo inmenso de unirme a ellos, y a diferencia de nuestra forma habitual, fui yo quien le rogué a mi esposo Göran para que me acompañara a la pista de baile. Lo pensó por un momento, pero accedió. El baile en pareja se convirtió en baile en grupo, en líneas, en círculos ¡y hasta en cuadrillas! Las personas que no se habían animado a acompañarnos pronto se encontraron siendo arrastradas a la pista con palabras de aliento: «¡Ven! ¡Ven!» y «¡Vamos! ¡Únete!».

No fue vergonzoso, pues era parte de la diversión del baile. Finalmente, y para mi sorpresa, encontré el ritmo en mis pasos; pude anticipar los cambios de dirección y me uní a la dulce armonía del baile, aun cuando el ritmo comenzó a acelerarse. El baile finalmente terminó en risas y abrazos, mientras la música cambió y la energía se movió en una nueva dirección.

Los familiares y amigos de LGBT mormones asistieron a la conferencia completa (incluyendo los eventos sociales). César Carreón, el individuo que ha coordinado el desarrollo de un nuevo sitio web en español para Afirmación fue acompañado por sus padres, su hermano Miguel y la prometida de su hermano, su novio y una amiga cercana que dieron un precioso testimonio en la conferencia. El sábado después de las principales sesiones de la conferencia y antes del baile, nos fuimos de viaje en grupo a los museos de arte Soumaya y Jumex. Una vez que todos se habían cansado de las visitas a museos nos sentamos en los escalones frente del Soumaya, nos relajamos, charlamos, bromeamos y nos tomamos “selfies” y fotografías de cada uno.

Miguel y su novia tenían curiosidad sobre nuestros «anillos de la amistad» (el de Göran y el mío), unas bandas de plata que intercambiamos entre nosotros como una especie de “anillo de compromiso”, grabado con runas Islandesas. Tenían curiosidad acerca de lo que significaba el islandés, así que los traduje al español para ellos: «Yo pienso en ti, te amo… Tú piensas en mí, me amas». Los anillos tocaron un punto sensible con Miguel. Tal vez estaba pensando en su novia y en sus sentimientos hacia ella; o tal vez estaba pensando en su hermano menor gay, y sus esperanzas de felicidad. O tal vez estaba pensando en lo que sabía de Göran y de mí. Miguel me había preguntado cuánto tiempo Göran y yo habíamos estado juntos como pareja, y yo le había dicho que acabábamos celebrar nuestro vigésimo segundo aniversario. Lo que fuera que él estaba pensando, las lágrimas llenaron sus ojos y cayeron por sus mejillas. Fue un tierno e inesperado momento de conexión.

 

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